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¿Qué es una cadena de valor con enfoque de género y por qué importa para la competitividad?

  • 11 mar
  • 3 Min. de lectura
Las cadenas de valor con enfoque de género son más eficientes, más resilientes y más competitivas.

Cuatro personas trabajan en una oficina. Una mujer sostiene una tableta. En la mesa, hay una laptop con gráficos. Ambiente profesional.

Cuando hablamos de cadenas de valor con enfoque de género, nos referimos a algo más profundo que una política de diversidad dentro de una empresa. Según la FAO, este modelo implica incorporar la igualdad de manera transversal en cada eslabón productivo, de modo que tanto hombres como mujeres tengan las mismas oportunidades de participar y beneficiarse. Esto obliga a preguntarse quién trabaja en cada etapa de la cadena, quién tiene poder de decisión y quién se queda con los beneficios económicos, desde el campo hasta el mercado final.


El BID complementa esta visión señalando que las cadenas verdaderamente inclusivas generan un valor diferencial para los productos y servicios, y hacen a las organizaciones más resilientes frente a los desafíos del mercado. No se trata, entonces, de un gesto cosmético, sino de una transformación estructural con impacto directo en la competitividad.


El trabajo que nadie registra


Una parte importante de la contribución de las mujeres en los procesos productivos ocurre en la economía informal y no deja rastro en ningún balance contable. La FAO advierte que visibilizar ese trabajo es el punto de partida indispensable: mapear quiénes participan realmente en la cadena, con qué recursos cuentan, qué decisiones pueden tomar y qué obstáculos enfrentan, desde restricciones de movilidad hasta una mayor carga de responsabilidades domésticas y de cuidado.


En América Latina y el Caribe, según el BID, apenas el 1% del gasto en adquisiciones de las grandes empresas llega a proveedoras lideradas por mujeres. Esa cifra resume tanto el tamaño del problema como la escala de la oportunidad desaprovechada.


Un argumento de negocio


Incorporar la igualdad de género en las cadenas de valor mejora la eficiencia del mercado y genera beneficios económicos concretos, más allá de su valor como principio ético. La FAO aporta evidencia en esta dirección: reducir la brecha de acceso a insumos productivos entre hombres y mujeres podría incrementar la producción agrícola en países en desarrollo entre un 2,5% y un 4%.


Las empresas que han avanzado en este camino lo hacen a través de medidas prácticas y sostenibles, entre ellas:


  • Establecer metas de compras a proveedoras lideradas por mujeres y simplificar los procesos de licitación para que las empresas más pequeñas puedan acceder en condiciones equitativas.

  • Ofrecer asistencia técnica y financiera diseñada específicamente para las necesidades de las empresarias dentro de la cadena.

  • Apoyar la formalización de emprendimientos informales que operan en los márgenes de la cadena pero son fundamentales para su funcionamiento.

  • Invertir en tecnologías y servicios que alivien la carga de trabajo no remunerado que recae desproporcionadamente sobre las mujeres.


Medir para transformar


El empoderamiento económico femenino no puede reducirse a una sola variable. Involucra dimensiones como el acceso a activos productivos, la capacidad efectiva de tomar decisiones, la autonomía sobre los propios ingresos y la representación en espacios de liderazgo. Para medir avances reales es necesario combinar datos cuantitativos y análisis cualitativos, siempre desagregados por sexo, para entender no solo qué está cambiando sino por qué.


En cadenas productivas como el café y el cacao, donde las mujeres tienen una presencia activa pero con frecuencia reciben una porción menor del valor generado, aplicar este enfoque es una palanca directa de competitividad. Las empresas, cooperativas y organizaciones que lo integren hoy estarán mejor preparadas para responder a mercados internacionales que valoran cada vez más la sostenibilidad social como parte integral de la calidad del producto.



Artículo construido con la información de:  FAO (2017). Desarrollo de cadenas de valor sensibles al género – Marco de referencia. Roma; OIT (2022). Enfoques con perspectiva de género para el desarrollo de cadenas de valor: una guía complementaria. Ginebra; BID (2024). Guía para promover la igualdad de género en las empresas de América Latina y el Caribe: Dimensión 8 – Cadenas de valor inclusivas. Washington, D.C.




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